Magnífica victoria del pentacampeón de España en el Trofeo San Andrés, batiendo al belga Wietse Bosmans en una jornada durísima con niebla, frío, lluvia y nieve

Pocas sensaciones se comparan en el ciclocross a la de ganar en casa, con duros rivales y en un circuito de los que no perdonan. Javier Ruiz de Larrinaga (MMR-Spiuk) saboreó este viernes en Ametzaga como nunca su cuarto triunfo en el Trofeo San Andrés -siete años después de levantar los brazos en 2010; antes lo había logrado en 2006 y 2008- al rematar una carrera sin errores, con la potencia de sus mejores tardes y ante contendientes de peso como Aitor Hernández (3º) y un Wietse Bosmans (2º) que fue el único en resistir las embestidas del alavés hasta sufrir una caída en la penúltima vuelta. Es el tercer éxito del curso -tras Arbulo y Arrasate– para un ‘Larri’ que suma ya 73 dianas desde que diese hace once años el paso al CX a tiempo completo.


En la celebración intentaba brindárselo a todo el mundo porque, a pesar del día que ha hecho, me han apoyado con el mismo cariño e intensidad de siempre”
, explicaba sobre el rodillo y tras la ceremonia de podio un ‘Larri’ que acapara los triunfos en las dos carreras vascas de diciembre. “Con un circuito así tiene más lógica todavía lo que hice en Manlleu. Si en un terreno que no es para tus características, en una gira con cuatro carreras en una semana, hay días que no te van bien, es mejor levantar el pie. Con la lluvia de hoy y la nieve de estos días el trazado de Ametzaga estaba para mí y lo he intentado aprovechar“.

Aun así, no ha sido nada fácil. La mejor demostración es que Bosmans iba conmigo en la penúltima vuelta cuando se ha caído porque realmente no conseguía abrir ventaja clara. En la parte de la subida le apretaba y conseguía algunos metros, intentando evitar a toda costa un sprint -donde por mis habilidades un belga te bate 99 veces sobre cien-, pero en la bajada él mostraba más habilidad y cerraba el hueco. Cuando he visto que se iba al suelo no me quedaba otra: apretar a tope con todo lo que tenía y que saliera lo que fuese. Solo podía llegar en solitario… y lo he conseguido“.

Para la carrera de Igorre [domingo, 12.30h; EITB y YouTube] las circunstancias van a ser bastante distintas. Las piernas ya van a pesar mucho -la campa más baja de Ametzaga era la que tenía menos desniveles pero la que peor estaba, y hacía muchísimo daño-, más con tres carreras a las espaldas, e Igorre es un circuito bastante más plano. Tienes solo una subida, mucho más pronunciada y que seguramente habrá que pasar a pie, y el resto del terreno es un llaneo donde se puede correr más en grupo y quizás no pueda explotar tanto mis cualidades. Me quedo, de momento, con lo de hoy: una victoria con sabor muy especial en casa, con la que he vuelto a reafirmar lo que intenté hacer ver en Arrasate, y es que hemos hecho un buen trabajo de preparación y estamos para cosas importantes“.

Foto 1: Javi Linares / Vídeo: SenderosRojos

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