El alavés llega este viernes a los Países Bajos para disputar dos pruebas internacionales previas a su posible presencia en el Mundial

Tras un par de días de viaje por carretera, con entrenamientos intercalados y mucha calma, Javier Ruiz de Larrinaga se instala este viernes en el Norte por última vez este invierno. La gira le llevará previsiblemente hasta la prueba de cierre del calendario belga, Oostmalle, el domingo 19, aunque el alavés del MMR-Spiuk CX Team prefiere “ir semana a semana. Me encuentro fresco, en una excelente forma, con hambre de ciclocross, aunque en los últimos años ya hemos visto que hay un punto inteterminado en el que el cuerpo dice que no hay para más, y hay que saber escucharlo. Por de pronto, mantengo la ilusión, más aún con el Mundial todavía en vistas de disputarse”.

Rucphen (sábado, 15.00h) y Hoogerheide (Copa del Mundo, domingo a las 15h; TV: UCI) van a ser dos circuitos muy distintos a lo que vivimos en Fiuggi. Son recorridos más tradicionales, con menos desniveles, no tan exageradamente resbaladizos ni técnicos, aunque las bajas temperaturas y el posible barro harán que tampoco sean sencillos”.

“Veo dos buenas oportunidades: en Rucphen, para intentar repetir el top-10 que logramos el año pasado en una prueba internacional, y en Hoogerheide, para intentar encaramarnos a esos treinta mejores que siempre son buen resultado en Copa del Mundo. No es un circuito que se me haya dado nunca especialmente bien, pero tampoco le tengo tirria ni mucho menos; habrá que intentar estar a la altura, como siempre”.