Javier Ruiz de Larrinaga (MMR-Spiuk CX Team) mostraba tras el ciclocross de Asteasu, segunda puntuable de la Challenge Basque Country, su semblante más disgustado consigo mismo de lo que llevamos de temporada. “Con salidas tan a bloque, en un terreno tan seco y técnico… son ambos mis puntos débiles y sinceramente no tengo nada que hacer“, asentía el de Ametzaga, 7º en meta, lejos del quinteto encabezado al sprint por el intratable Ismael Esteban -con Stan Godrie (2º), Aitor Hernández (3º), Felipe Orts (4º) y Kevin Colledani (5º) a continuación- y a algunos metros de un Patrick van Leeuwen que lo superaba en el segundo grupo. Larri lograba al menos descolgar a Angelo De Clercq (8º) y a un Lars Boom que se estrenaba en suelo vasco con la novena posición.

Parece que más pido la lluvia y más se aleja de Euskadi. Ya hemos visto hoy cómo se ha resuelto la prueba, con lo raro que es un sprint múltiple en ciclocross. Sé que no estoy mal de ritmo, y de hecho en la segunda mitad de carrera se veía que mantenía o incluso recortaba algo de distancia al ponerme a tirar esas dos o tres vueltas de Van Leeuwen y De Clercq en el segundo grupo… pero no había más a lo que aspirar. Lo único que podemos hacer es mantener esta regularidad: nunca he tenido días desastrosos y este resultado, aunque lejos de lo que deseo, no es un fracaso rotundo sino resultado de la gran competitividad y de mis propios defectos“.

Al alavés no le queda otra que mirar inmediatamente hacia Elorrio, su última manga de Copa de España de la temporada (sábado, 14h, TV: Senderos Rojos). “Veremos si esos cambios que se anuncian son tan acusados como dicen -antiguamente sí que el circuito era muy distinto- y si puedo estar más cerca en el arranque. Prácticamente nos vamos a ir a Bélgica -y de ahí, al Campeonato de España- sin un punto de apoyo, en cuanto a resultados, sólido para mí, y me gustaría poder invertir esa tendencia antes de volver a las Copas del Mundo“.