Javier Ruiz de Larrinaga cierra la Copa del Mundo entre los treinta mejores del ránking final tras resistir en la ‘piscina’ neerlandesa, a 5’53” de un intratable Mathieu Van der Poel

Parecía Igorre en sus buenos tiempos”, bromeaba Javier Ruiz de Larrinaga (MMR CX Team) tras concluir su participación en las citas de Copa del Mundo 2015-16 con el 30º puesto, el ‘objetivo mínimo’ previo a la salida del pentacampeón de España, en Hoogerheide (NED), un trazado embarradísimo en el que ha completado un fin de semana con “dos buenas carreras, incluso terminando hoy por delante de buenos nombres: Powers, Chainel, Venturini… Siempre quieres más, pero debemos estar contentos”.

La única estrategia hoy era mantener el ritmo. Hemos salido mal, bastante mal, hay que decirlo; es cierto que éramos 80 tíos y eso influye en la posición de salida, pero no nos ha ido bien en el arranque. Contaba la calma, pensar siempre en ir hacia adelante, cambiar la bici todas las vueltas y tirar muchísimo de golpe de riñón. En el ‘medio’ de la carrera me he encontrado bien, y pienso que me favoreció correr ayer en Rucphen -fue 10º- porque quité la mala sensación del viaje y de la semana tan dura de entrenamientos. Sabíamos que era una semana dura e importante y llego muy motivado de cara al Mundial”.

A la zona del circuito de velocidad donde se desarrollará el Campeonato del Mundo se desplaza hoy mismo el de Ametzaga, antes de unirse a la selección española el jueves. “Estoy con ganas, puedo hacerlo bien si tenemos un poco de suerte. Va a ser una semana de cargar pilas, sobre todo. Un par de días de descanso, algunos entrenamientos suaves y afrontar el objetivo del domingo. Tendremos tiempo de ver con la selección el circuito durante el viernes y terminar de mentalizarnos para una carrera que debería dárseme bien y donde quiero buscar un buen resultado”.