Atacante sin descanso, el tetracampeón de España cosecha su séptimo podio del año y mira con otros ojos las citas de Valencia, Namur y Zolder en los próximos quince días

Aunque no pudo hacerse con su tercera victoria del invierno, Javier Ruiz de Larrinaga (MMR CX Team) extrajo este martes un balance mucho más esperanzador del I Ciclocross de Beasain, prueba de la Federación Vasca en la que concluyó 2º tras Aitor Hernández después de un duelo a brazo partido entre alavés y vizcaíno. “En lo anímico estoy mucho más satisfecho que el domingo después de Igorre, y en lo físico, he vuelto a las piernas de Koksijde y Berriz”.

He acabado la carrera con la sensación de que haber sido más fuerte que Aitor, pero éste juega con la ventaja de saber que tiene todas las de ganar al sprint. Lo he intentado en muchísimos sitios, en todas las fases de carrera, pero a las subidas les faltaba un poquito de longitud y, con lo rápido que estaba el circuito, prácticamente encadenábamos una curva con otra y eso impedía desarrollar toda la potencia en muchos tramos. He hecho todo lo que podía hacer y por ello el sabor que queda es mucho más dulce que en la anterior prueba”.

La impresión de que el cuerpo responde a la altura de las circunstancias invita a Larrinaga a pensar no sólo en Valencia (domingo, 13), última cita de la Copa de España, sino también en todo el bloque navideño. “La Copa del Mundo de Namur (domingo, 20) ya sí que va a ser un circuito durísimo, con unos desniveles tremendos y posiblemente con barro, y Zolder (sábado, 26), aunque más plano, tiene descensos complicados, rectas largas donde empujar mucho y se me ha dado bien otros años”. Lo que reste hasta el Campeonato de España, el 10 de enero en Torrelavega, lo correrá el alavés presumiblemente por nuestro país.